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La semana pasada llevé una sesión de MIndfulness a un instituto y a un Colegio

3º y 4 º de la ESO

La diversidad en las aulas es lo común, pura riqueza.

 Espacios en los que la visibilidad y la invisibilidad conviven en el grupo y la comunicación se vuelve muy visual

Llevar el aprendizaje de Mindfulness a centros educativos es todo un reto en el que me veo inmersa como uno de mis objetivos profesionales. Tras meses de trabajo a profesores algunos centros solicitan aprovechar el aprendizaje adquirido y avanzar hacia delante en el aula. Apoyo totalmente a estos profesores y a los directivos que los refuerzan. Ellos saben de lleno de las necesidades personales y colectivas del aula. Así como las del propio profesor, que en muchas ocasiones precisa de apoyos externos de especialistas.

Las primeras sesiones de trabajo en la clase del alumnado son bastante curiosas por todo lo que ocurre en ellas. Primer contacto a través de la palabra, el gesto, la mirada…Con el mismo profesor en el aula…De repente ‘todo es raro’, a la vez que, absolutamente necesario.

La educación emocional y social en el aula es fundamental

El  alumnado está activo físicamente a pesar de que son las 8.15 de la mañana. Expectante a la palabra, al movimiento corporal. El un universo actual en el que el promedio de tiempo que pasan delante de las pantallas con tecnología pasa de dos horas diarias el 48’4%, subiendo al 84% los fines de semana. Según el estudio científico ANIBES, sobre el sedentarismo en niños y adolescentes españoles y publicado en la revista Internacional BMC Public Health…… (sin especificar el uso que hacen de ella).

 El uso de la palabra se ha vuelto limitado

En la mayoría de las ocasiones, el contacto directo con otros congéneres se ha reducido al espacio cercano donde se cruzan por pasillos del instituto, o a los que comparten amistad. Por tanto empezar a hablar de la capacidad y responsabilidad que tiene sobre sus propios recursos personales es recibido con cierta incertidumbre, que se vuelve cada vez más hacia ellos. El intercambio de experiencias es tolerante a la vez que incrédulo. El espacio abierto para el autoconocimiento es tan necesario como el ‘cierto’ temor que despierta. Afortunadamente está pasando que muchos de los profesores ven muy necesario este tipo de aprendizaje y por ello nos llevan a sus aulas. Pero no todo vale, y las prisas no son buenos aliados para este tipo de proceso.

Realmente ha sido una experiencia de aprendizaje potente. En la que queda pendiente la continuidad. Los jóvenes representan todo el potencial que tiene la humanidad para avanzar. Es necesario estar a su altura y a su ritmo.

Respetar la naturaleza de los ritmos y del aprendizaje

Mas tarde tuve otra sesión con los más pequeños, edades de 8 y 9 años. En estos espacios trabajo mucho más la corporalidad y el uso del silencio compartido.

Hago un pequeño test sobre la tensión y la distensión.

Las alarmas saltaron. Algo ‘nos’ está pasando.

Se del mundo de prisas en el que vivimos. También se del desgaste emocional (y hasta respiratorio) que produce en nuestros cuerpos. Apreciar que esto pasa sin apenas darnos cuenta es algo bastante peligroso. ‘El mundo adulto es así’ dicen algunas de las personas con las que me encuentro, como si fuera una especie de escudo en el que al ampararse fuese un asunto aceptado.

Nunca antes hemos vivido tan rápido como ahora

 

Los estados de ‘normalidad’ en ocasiones son peligrosos. Hay mucho que hablar sobre ello. Hablar sobre qué es lo normal y que no lo es es tan diverso como entrar al debate cual de que es lo bueno y que es lo malo. Algo en lo que no voy a entrar. Pero si en que cuando empezamos a ‘normalizar’ situaciones a veces saltan las alarmas. No todo vale.

Pero voy al grano. Que necesitamos estados de calma es algo evidente. Hay muchos estudios que lo confirman, pero el mejor test es el de nuestra salud y bienestar. O simplemente responder a esta pregunta basa: ¿ cómo te sientes estás cuando estás a gusto? ¿cómo está tu cuerpo?.

La gran mayoría de una clase de 25 niños encontraron como ‘normal’ el estado de tensión. Pero no sólo eso, sino que casi no reconocían el estado de calma. Yo entiendo esto como alarmante y también como una muestra de la sociedad.

El objetivo no es estar calmado todo el día, pero tampoco lo es estar en tensión continua. En ambos casos tiene consecuencias para la salud de la que nos hablan continuamente en muchas consultas médicas. La tensión mantenida de manera continua en el cuerpo es como si estuvieras diciéndole a tu cuerpo: ‘Delante de mí hay un león que quiere comerme’. El cuerpo reacciona sin que tu lo percibas y pone todo de su parte para salvar tu vida. Con ello hay un desgaste continuo de un mecanismo de defensa que no está actuando de manera real aunque el cuerpo lo perciba como que si es real.

Algo totalmente contrario a si le mandamos el mensaje de estar tranquilo con lo que ocurre: ‘siéntete a gusto’ sólo entonces podemos descansar con todo el cuerpo y también con nuestra mente.

¿Qué mensaje estamos transmitiendo? ¿Y que es lo que de verdad funciona? ¿Lo sabemos? ¿LO reconocemos? ¿Qué es lo que permitimos?

El futuro está en los niños sin duda alguna. La única constante es el cambio y hemos de adaptarnos a ello. Pero lo esencial siempre estuvo ahí. Que debemos vivir a un ritmo adecuado a nuestro crecimiento, porque sino nuestro ritmo de crecimiento emocional y físico estará desequilibrado siempre. Y lo peor es que pasará desapercibido y no podremos hacer nada.

 

Los procesos de adaptación al cambio son complicados y más cuando los ritmos de vida son vertiginosos. La base de la educación emocional y social empieza por cada individuo tenga la edad que tenga. Adaptar esos ritmos en los entornos educativos es un proceso que implica tiempo y dedicación profesores/alumnos.

Tenemos tiempo

 

Por eso llevamos Mindfulness a los Centros educativos desde profesores a alumnos.

Evoluziona.social@gmail.com